Antes de comenzar estas líneas, y como siempre que hago una nueva entrada en el blog, se me planteó la eterna duda ¿Sobre qué puedo escribir? ¿Qué temas pueden ser interesantes? En un principio me planteé escribir acerca de algunos aspectos introductorios sobre proyectos ¿Qué son? ¿Por qué se realizan? ... Ello hubiera tenido cierto sentido teniendo en cuenta que el blog está en sus comienzos pero… lo siento… hay un tema que además de ser de mis favoritos me parece de gran interés: ¡LA VENTILACIÓN DE LAS NAVES GANADERAS! (No obstante, el tema de la introducción al mundo de los proyectos se tratará más adelante, lo prometo).
La ventilación de las naves ganaderas me ha planteado bastantes quebraderos de cabeza al realizar asesorías sobre alojamientos. Con relativa frecuencia, cuando llegaba a alguna explotación para tratar de solucionar algún problema de cualquier índole, percibía que el ambiente estaba “cargadillo”, es decir, que la ventilación era deficiente. El ganadero, en algunas ocasiones, no era consciente de ello, sencillamente porque los olores (incluso los más desagradables) al cabo de un tiempo dejan de ser percibidos con la intensidad inicial. Además, no siempre que hay un problema de ventilación se tiene que llegar a percibir a través del olfato, a veces el olor no es tan intenso.
En explotaciones de grandes animales (porcino, vacuno, etc.) puede producir, entre otros, problemas de reducción del consumo de alimento, enfermedades de tipo respiratorio, fallos reproductivos, … que serán tanto más graves cuanto mayor sea la deficiencia en la ventilación. Todos estos problemas se traducen en pérdidas de producción, que se convierten lógicamente, en pérdidas económicas. Además, tiene el inconveniente de que son “pérdidas silenciosas”, sólo se aprecian si somos conscientes de su existencia (los peores problemas en un negocio son aquellos que no se ven, créame).
Por el contrario, en granjas de pequeños animales (gallinas, pollos, conejos, etc.), ahí la cosa es bien distinta. Ante desviaciones relativamente pequeñas de los niveles de ventilación adecuados, rápidamente obtenemos bajas entre los animales. Debido a ello, los propietarios de estas explotaciones suelen darse cuenta enseguida de que algo va mal aunque no siempre saben cuál es la causa (se suele pensar antes en problemas con la alimentación o el agua de bebida).
En mi opinión, el problema tiene la misma gravedad en los dos tipos de explotaciones, pero como se deduce de lo dicho, la detección es más difícil en el caso de los animales de gran tamaño.
A lo largo de la evolución del blog, iré colgando entradas acerca de la ventilación (tipos, como detectar la mala ventilación, como corregirla, etc.) puesto que se trata de un tema enormemente complejo y que considero que merece un peso especial.
Sería interesante que me dijerais en vuestros comentarios sobre qué aspectos de la ventilación os gustaría que tratasen las siguientes entradas y, en el caso de que haya lectores expertos en el tema (que seguro que los hay) que realizaran las aportaciones (experiencias, páginas web de interés, …) que consideren que pueden ser de valor para los lectores del foro ya que de esta forma puede convertirse en una herramienta muy útil para todos los que trabajamos en el sector.
Aprovecho la ocasión para dar las gracias al Colegio de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias por su contribución a la difusión del blog mediante los enlaces en Facebook, en la página web del Colegio y en su blog. También por el mismo motivo al blog “Gallina de Chulilla”, cuya lectura recomiendo sobre todo a aquellos que estén relacionados con el sector avícola.
También quiero saludar a los compañeros y ex-compañeros, amigos todos que me consta que siguen el foro y a todos los nuevos lectores que me consta son cada día más.
¡Gracias a todos!